La aparición constante del aburrimiento en el carácter de una persona, puede compararse con el descubrimiento de una rata en el hogar. En muchos sentidos, la respuesta de quienes habitan con ambos fenómenos es la misma. Aunque la exclamación que se hace con el roedor es causada por el miedo que produce la presencia del mismo (un miedo genético), y esta no se da con el aburrimiento, debería inspirarnos una conducta semejante.
Existen muchos y diferentes métodos para alejar ambos fenómenos de nuestras vidas y casas, se han escrito enormes cantidades de hojas de papel e invertido el trabajo de personas para investigar las causas, se han creado objetos y novedosos inventos que nos mantengan a salvo; y a pesar de esto, todo es en vano, ambos se reproducen descomunalmente y si se cuentan 10 ratas por cabeza en Bogotá, de seguro cada 10 minutos un grupo de 10 personas estarán aburridas en el país.
Que no existan medidas de control que sean eficaces es la demostración de que se ataca solamente el problema una vez se le ve enorme y rebosante sobre el mesón de la cocina, cuando se le busca para atacarlo y se descubre que tiene instalada una madriguera, un sistema de salidas y entradas para obtener alimentos, cuando a pesar de verle muerta se ha perdido toda confianza en las partes oscuras, en los debajos de los electrodomésticos, en la propia certeza de haber dado muerte a la que se había visto; todo cuerpo muerto es diferente de como se reconoce con vida.
Si existen ratas o el aburrimiento es porque hay un medio apto para su supervivencia. Si no hubiese tanta basura no serían tan numerosas y tan grandes, pero la basura no cesa, hemos encontrado la manera cada vez mas sencilla de producirla. Una vez un gran amigo se dedico a sacar la basura de sí, se propuso invertir un fin de semana entero, le llamó limpieza y los resultados fueron convincentes. Ese mismo amigo olvido seguirlo haciendo con frecuencia de modo que se le fue acumulando al punto de que cada vez que salia de casa debía cargar con una o dos bolsas negras, ...tres, cuatro, cinco. Ya un día no supe como encontrarlo, solo a veces que él podía descubrir su rostro y me daba gusto saludarlo, aunque no se le pudiera dar la mano o un abrazo.
Esta tarea de la limpieza no recompone el medio, no evita que tanto el aburrimiento y las ratas dejen de existir, porque siempre hay y habrá basura, pero te da la confianza de andar descalzo por tu propia casa. De que no se propaguen aún mas, y que la descomposición de la basura no se extienda a todas las zonas claras, oscureciendo y contaminando como lo han hecho los vehículos, que nos han obligado a andar en hileras de dos metros de ancho.